
MADRID – Hay historias que parecen escritas con el mismo guion de una función teatral. La de Joaco Showman es una de ellas. Con casi 20 años de trayectoria a sus espaldas, este artista interdisciplinar se prepara para una gira que lo llevará por diversos rincones de la geografía española con su espectáculo más maduro: "¡Qué magia! Yo y mis Circunstancias". Pero tras el brillo de los focos y la precisión de sus malabares, se esconde un relato de superación personal que pocos conocen.
Hoy, Joaco domina la escena con una soltura envidiable, pero sus comienzos fueron una lucha constante contra sí mismo. "Era muy tímido, muy introvertido", confiesa Joaco al recordar sus primeros pasos con apenas 15 años. En aquel entonces, la magia fue el escudo detrás del cual aprendió a socializar. "Había una cosa por encima de los nervios: el amor por querer actuar. Ese amor estaba por encima de la timidez", afirma con la seguridad que solo dan dos décadas de oficio.Esa necesidad de comunicar lo llevó a buscar herramientas más allá del truco. Tras formarse en la Escuela de Circo Carampa y graduarse por la Universidad de Kent tras su paso por el Centro Nacional de Artes Circenses de Londres, Joaco mutó de mago a showman integral. Dominar disciplinas como la parada de manos y los malabares no era un fin en sí mismo, sino una forma de alcanzar lo que él llama "la sinergia con el espectador".
Su obra actual, "¡Qué magia! Yo y mis Circunstancias", no es solo una sucesión de actos circenses. Es un viaje introspectivo donde Joaco abre su corazón al público. "Entre los números, dejo ver partes de mí, de mis vivencias... explico un poco por qué hago circo y por qué hago magia", explica el artista. Para él, este show representa la búsqueda de un lenguaje más pausado y teatral, lejos del frenesí de la calle donde curtió su talento durante años."No es el típico espectáculo de magia, ni el típico espectáculo de circo; creo que va más allá de lo cotidiano", sentencia Joaco. Y es precisamente esa capacidad de invitar a la reflexión lo que le permite conectar con públicos de todas las edades, desde los dinner shows más exclusivos como "Salvaje World Madrid" hasta galas benéficas infantiles.
La agenda de Joaco para las próximas semanas refleja su versatilidad y compromiso social:
Con la madurez que dan los años, Joaco no teme hablar de los momentos difíciles. Recuerda con humor y humildad cuando, al regresar de Londres con ganas de "comerse el mundo", intentó montar un show demasiado grande para sus posibilidades del momento. "Me pegué un batacazo", admite entre risas. Sin embargo, para él, el fracaso es "gasolina": "No existe el éxito sin el fracaso, son las dos caras de la moneda y ambas son necesarias para aprender el oficio".Joaco Showman sigue "enamorándose en el camino" de esa comunión mágica que se crea en el teatro, demostrando que incluso las circunstancias más complejas pueden transformarse en una función inolvidable.